La Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Jesús Cautivo y María Stma. de la Esperanza celebró el sábado 7 de marzo su XX Pregón Nazareno, este año pronunciado por una de sus hermanas, enfermera de profesión, Estrella Mª Cantalapiedra Fernández.
El hermano mayor de la cofradía, Miguel Ángel Canseco, fue el encargado de presentar a la pregonera y trazar su perfil personal y religioso, destacando de ella su compromiso y responsabilidad con esta hermandad, de la que también formó parte de su Junta de Gobierno.
Estrella Mª Cantalapiedra ofreció un emocionante pregón cargado de fe, compromiso, oración y reflexión, de sentimiento cofrade y vivencias personales, en el que realizó continuas referencias a las imágenes titulares de la cofradía y sus Estaciones de Penitencia durante la Semana Santa.
Premio Nazareno
Tras el pregón la hermandad hizo entrega del Premio Nazareno, también en su XX edición, al Ayuntamiento de Los Santos de Maimona, como explico Miguel Ángel Canseco, como muestra de agradecimiento por el compromiso y la colaboración que se mantiene todo el año, «el apoyo del Ayuntamiento ha sido y es fundamental facilitando, acompañando y creyendo en el valor que tienen las hermandades como parte viva de la historia de la cultura y del sentir de nuestro pueblo».
El alcalde, Manuel Lavado Barroso, fue el encargado de recoger este galardón con gratitud, un premio que compartió con toda la Corporación Municipal y todos los santeños. «Desde el Ayuntamiento entendemos que es nuestro deber servir de motor y de apoyo para todas las inquietudes de nuestro pueblo, dinamizando con el mismo compromiso tanto las actividades civiles como las religiosas, pues todas ellas conforman nuestra identidad», dijo el alcalde, que se refirió a nuestra Semana Santa como «uno de los tesoros más grandes de Los Santos de Maimona, un ejemplo de fe, arte y tradición que nos proyecta al exterior con orgullo».
Homenaje
Durante el acto también se le quiso rendir un homenaje a uno de sus hermanos recientemente fallecido y quien fuera el primer capataz de la hermandad, Enrique Magro, recientemente fallecido. «enrique no solo daba los golpes de llamador, marcaba el compás de un sueño que empezaba hacerse realidad, con su voz firme y entrega ayudó a poner en pie lo que hoy somos, y su huella permanece en nuestra manera de entender el paso y de ser hermandad», recordó Migue Ángel Canseco, que entregó a la familia de Enrique Magro un llamador, como símbolo de aquellos primeros golpes de la hermandad.
El acto, que fue conducido por Lucio Poves, estuvo amenizado por música cofrade a cargo del grupo Armonía Ambiental, que, además de acompañar a la pregonera en sus aclamaciones, ofreció un pequeño concierto a su finalización.